Ir a clases en 2030: Diseñá el aula del futuro

Juli Garbulsky. Juli tiene 20 años, pero tiene cara de más chico y el otro día un vecino en el ascensor le tiró 13. Tiene ganas de que la escuela sea un lugar mucho mejor del que es. La matemática lo re flashea mal, si le tirás un acertijo se entusiasma y se lo queda pensando re manija. No le gusta ver series ni películas, así que lo único que no le podés spoilear es la solución de un acertijo. Es muy curioso, quiere saber cosas como cuántos universos hay, cómo funciona el cerebro, o por qué escribió todo esto en tercera persona.

Juli se dio cuenta que después de terminar la escuela ha intentado entender lo que sintió durante los doce años de estudio. Para él ir a clases era solo sentarse a escuchar lo que decía el profesor, anotarlo, repetirlo, para luego responder una prueba, y así durante muchas horas, durante muchos días, durante muchos años. Preguntándose ¿Para qué? ¿Para qué sirve esto? Su sensación a lo largo de este tipo de aprendizaje fue sentirse preso. Es por eso que hoy los nos visita y nos quiere contar porqué esta sensación y cómo motivarlos a que busquen, a que no se detengan y se animen a aprender aquellos que más les gusta.


Moderador: Jeremías Sierra



9 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo